Editorial

Con la publicación del quinto número de Además de, nuestra revista se va consolidando como una publicación de referencia entre los investigadores y profesionales de las artes decorativas y el diseño.

En este número, se presentan cinco interesantes trabajos de investigación, así como una nueva sección de reseñas de publicaciones especializadas, con la que deseamos mantener a nuestros lectores informados de las últimas novedades bibliográficas de nuestro ámbito.

De este modo, la revista, publicada por el Museo Nacional de Artes Decorativas y su Asociación de Amigos, continúa sirviendo de catalizador y punto de referencia para los estudios de este campo, desde muy diferentes enfoques y épocas.

Los distintos trabajos que componen este número abordan aspectos muy diversos de distintas materias que están dentro del ámbito de nuestra disciplina.

En el primer artículo, Margarita Garcia Calvo estudia la colección de tapices que forman parte del legado del financiero Julio Muñoz Ramonet (1912-1991), que a su muerte decidió que la ciudad de Barcelona fuera la heredera de su importante colección artística y del Palacete de la calle Muntaner. Siete son los tapices que forman parte de esta colección artística. Cuatro de ellos fueron tejidos en Bruselas en los siglos XVI y XVII, dos piezas fueron tejidas en la manufactura francesa de Aubusson a mediados del siglo XVII y la séptima probablemente en Países Bajos del Norte en Gouda o Schoonhoven.

El artículo firmado por Juan Carlos du Bouchet de la Figuera analiza cómo la alta sociedad cubana del siglo XIX, a imitación de la nobleza europea, manifestó su poder a través de las vajillas de porcelana. Estos servicios de mesa se distinguían no sólo por tener su origen en las más destacadas manufacturas del viejo continente, sino también por la riqueza de su decoración, en particular de su iconografía heráldica.

A través de documentos de archivo, publicaciones de época, grabados, dibujos y fotografías, Nuria Lázaro Milla explora una original creación de Eugène Petiteau, datable a mediados del siglo XIX: joyas de apariencia morisca realizadas en plata cincelada, calada y esmaltada en negro con colgantes de coral rojo. El artista las mostró al mundo en las exposiciones universales, y cosechó éxito, pues una de sus clientes fue la reina española Isabel II.

Donato Alfaro Martín invita a viajar desde finales del siglo XVIII a mediados del siglo XX tomando como vehículo la denominada silla de Vitoria, modelo que desde el norte exportó su producción al resto de la península. Su ligereza y comodidad propiciaron que gozara de una amplia aceptación, estando presente tanto en las casas de la aristocracia y burguesía como en las más humildes viviendas, dado el abaratamiento que supuso su fabricación en serie.

Por último, María Agúndez Lería propone un examen sobre la evolución, en las últimas décadas, del concepto de patrimonio histórico-artístico al de patrimonio cultural, lo que ha redundado en una nueva percepción de las artes decorativas en general, y de la cerámica de Talavera en particular, actualmente en proceso de ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Solo nos queda agradecer su ayuda a las distintas personas que hacen posible que nuestra revista siga adelante. Y animar a los profesionales e investigadores interesados en las artes decorativas y el diseño, a que nos hagan llegar sus trabajos.

Sofía Rodríguez Bernis
Directora del Museo Nacional de Artes Decorativas
Victoria Ramírez Ruiz
Presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Artes Decorativas